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Posted by on Sep 12, 2021 in La voz de Lemuria, Notas | 0 comments

Templo Cola de Ballena, Iaja Te Neié –  Por Aripka Maia

Templo Cola de Ballena, Iaja Te Neié – Por Aripka Maia

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Bendecido presente a toda la red…

Hoy les presentaré un nuevo Templo Lemuriano llamando Iaja Te Neié. Este templo etérico de quinta dimensión es muy especial, puesto que es la cola de una ballena. Los Lemurianos sabían en sus Tiempos de Oro que la Cola de la Ballena es una enorme biblioteca llena de códices. Ellos sabían que las Ballenas son la representación de la profundidad del agua que la Madre Cósmica es, en todo su Universo.

Las Ballenas son las transportadoras a este plano físico de todo el cuerpo azul de la Madre en el Universo, es su piel fisicalizada en ellas. Los Lemurianos conectaban con la sabiduría impresa en su cola a menudo. Ingresaban a esta estructura y plataforma etérica para recibir los códigos de vida para los Nuevos Tiempos.
En la Cola de la Ballena quedaron impresas Grandes Bibliotecas desde tiempo de Lemuria a esta parte.

Cuando un Nuevo Niño de las Estrellas llegaba a la Tierra en esos tiempos de oro, se le ofrendaba su sabiduría y su misión a este Templo Sagrado… Iaja Te Neié.

Allí se bañaba al niño como ritual sagrado de consagración de esa vida de las estrellas en este cielo humano. Entonces… se le colocaba adentro de la Cola de la Ballena como representación de colocarle en la parte que en la Tierra representaba el Cuerpo Cósmico de la Madre en el Universo. El padre y la madre físicos Lemurianos del niño, al tercer día de su encarnación, se reunían junto a su tribu a consagrarlo a las Estrellas nuevamente, el espacio sideral del cual había venido. Se encendía un fuego, y todos alrededor del fogón cantaban y danzaban celebrando que otra estrella se había hecho carne en el cuerpo bendito de nuestra Madre Gaia.

Entonces, dice la tradición Lemuriana, que la Ballena cantaba bajo el océano y que al emitir su canto generaba una resonancia tan fuerte de bienvenida a aquella nueva vida, que su sabiduría quedaba impresa en los mares. Y así… la memoria de ese niño y de esa estrella recién nacida no podía olvidarse jamás, ni perder su registro dentro del cuerpo de Madre Gaia.

Cuenta la leyenda, que los seres de la tribu, celebrantes en esa ronda podían sentir dicha emanación de la Ballena y dicho canto. Y es entonces, donde el padre y la madre físicos Lemurianos de ese niño, dibujaban en piso con cristales o rocas o algunos otros elementos, la forma de la cola de la ballena. Pedían permiso a la Gran Madre para recibir a un Hijo de las Estrellas en su piel, la representación física de la piel de la Madre Cósmica en la Tierra… La Ballena Madre…

Tomaban al niño, lo recostaban dentro de la cola y así, todas las codificaciones sagradas de ese Templo Bendito, que es la Cola de la Ballena, abrazaban al recién nacido.

Un recién nacido en Lemuria era el Oro Cósmico de la Madre Universo recién bajado a la Tierra para seguir materializando la Magnificencia del Diseño Divino Celestial. Luego de unos minutos de estar el niño en la Cola de la Ballena, se lo retiraba con mucho amor y así se iban nutriendo de esta Gran Biblioteca. Había ofrendas de rosas… ofrendas de cantos… ofrendas de palabra. Todo era una gran celebración. Recibir a un nuevo Ser de las Estrellas, era totalmente sentido y visto por los Lemurianos como una bendición que el cuerpo de la Madre Cósmica brindaba a ellos y a este suelo bendito Gaiano.

La Cola de la Ballena no es solo un espacio físico en ella, (que está materializado en ella en el océano), es también un Templo, es un espacio interdimensional que vive en una de las plataformas de la biblioteca de nuestra Madre Gaia.

Hoy, éstas memorias que emergen son un reservorio de amor y verdad para el mundo. Son parte del reservorio femenino que Lemuria ha guardado desde todos sus Tiempos de Oro a esta parte para la humanidad. Son un bálsamo de fe y recuerdo de la actividad consciente que requiere ser Luz en este y en todos los planos.

Lemuria fue testigo de esto, porque en su Tiempo de Oro fue una humanidad sin sombras. Porque las consciencias Lemurianas estaban tan envueltas de la creación y de su propósito de amor que elegían día a día transformar las sombras…

Canalizado por Aripka Maia

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