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Posted by on Oct 13, 2020 in Notas | 0 comments

NO ME QUITES MI PODER – Por Aripka Maia

NO ME QUITES MI PODER – Por Aripka Maia

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Conversación con el árbol de Cristal, Parque Pereyra Iraola, Provincia de Buenos Aires, Argentina

12 de Octubre de 2020

Fuimos con un amigo a visitar y llevarle ofrendas al árbol de cristal. Yo no lo conocía personalmente, pero ya había oído hablar de él a través de varias personas en La Plata. Ayer, 12 de Octubre por fin llegó el día de conocerlo… aunque más bien fue un Reconocerlo…
Íbamos camino al reencuentro y en el camino escuchamos unas personas que regresaban frustradas porque no dejaban pasar a nadie a ver el árbol. También en el camino por la reserva nos cruzábamos con una diversidad de visitantes y mientras iba escuchando los diálogos siempre pienso para adentro por qué las personas no aprovechan para conectarse en lugares tan sagrados y sentí pena por el guardián, Árbol de Cristal y todos los seres de la reserva.

Mientras sentía esto el árbol se comunicó conmigo y me dijo: “No me quites, ni te quites poder. No pienses en por qué las personas no respetan este santuario, el santuario está aquí para iluminar a quienes lo necesitan. Quien llega aquí lo hace en búsqueda de esa vibración de paz, amor, conciencia. No bajes tu vibración con esos pensamientos porque me quitas poder y te lo quitas a ti también, tú caminas por mi santuario con amor y respeto, eres un igual a mí, cuando piensas así te desenfocas de tu presencia en este espacio y mi quitas mi poder, te olvidas que ambos somos iguales y en vez de retroalimentarnos en la misma danza de amor que somos, te retroalimentas de la baja vibración que precisamente debemos contrarrestar, como un arte marcial de la existencia, equilibrando las fuerzas opuestas. Entonces, cuando estés enojada pensando en la ignorancia de quienes transitan por el santuario, bajas tu vibración y eres uno más de ellos. Yo necesito que mis iguales que vienen a mi estén conmigo, juntos somos la misma vibración, tu eres mi igual Aripka Maia, no pierdas tu poder y tampoco me quites el mío pensando en que soy un pobrecito porque pocos me atesoran por lo que verdaderamente soy. Yo lo se muy bien, y con eso basta. Conserva tu amor y solo se el cáliz de fue que se te fue dado y has resonado ya en tantas vidas, eso es lo que hacemos todos aquí, sostenemos el campo de esta resonancia para que poco a poco, quienes duermen sin ese amor, puedan despertar y recordarlo”

El Guardián, Árbol de Cristal.

Fue un gran aprendizaje que cambió mi percepción para siempre. Estoy muy agradecida y deseo que, si te resuena, el mensaje del guardián te ayude también a sentir la expansión que sentí y sentimos junto a él en esta toma de conciencia. No nos quitemos más poder. Somos magnificentes y mientras lo sepamos nosotros, nada, nada de lo que nos pase es para que la humanidad se compadezca de nosotros, los grandes desafíos llegan a quienes tienen tanto amor dentro que pueden atravesarlos. Recuerdo a mi partera Sandra, a quien adoro, cuando mis amados hijos gemelos, Zafiro e índigo, trascendieron de este plano físico, a una semana de su trascendencia ella me dijo en un mensaje: “¡Felicidades!” Cuando me lo dijo pensé: “Por fin alguien me dice lo que mi alma necesita escuchar” Soy magnificente, esta enorme prueba de la vida llegó a mi porque SOY EL AMOR y es el que curará toda pérdida personal y de mi cadena ancestral y para ello me ofrecí en cuerpo y alma para repararlo, así mismo también viví la misma experiencia que Argentina con sus hijos, Malvinas, Los Gemelos… la semilla de Áfrika, el masculino que la inseminó hace millones de años en el tiempo de la pangea… Estaba viviendo la misma historia, habíamos gestado a Zafiro e Índigo en Áfrika en agosto de 2018 y ahora nos tocaba vivir lo mismo… No fui una pobrecita por lo que viví, en cambio, soy magnificente y tu también lo eres. Concédete ese poder.

La misión se vive con gozo, alegría, poder, magnificencia, reconocimiento propio de lo que se está haciendo y siendo, si entramos en el fango en el que están otros no podremos jamás ayudarlos a salir de ahí.

Con amor infinito.

Aripka Maia

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